Que ricor.....
- por Bianca Wells

- 19 may
- 4 min de lectura
Comer en Villa La Angostura no es solamente salir a cenar. Es vestirse un poco más lindos de lo necesario. Es pedir otra copa de vino “solo porque sí”. Es quedarse hablando horas mientras afuera el bosque se vuelve negro y silencioso.
La gastronomía en Angostura tiene algo peligrosamente adictivo: mezcla lujo relajado, fuego, montaña y esa obsesión patagónica por los buenos ingredientes. Y honestamente… hay lugares que simplemente no deberían perderse.
Manzano a las Brasas, Fuego lento, aromas intensos y una sensualidad muy patagónica. Carnes, brasas y noches largas frente al lago. El tipo de lugar donde una cena fácilmente termina convirtiéndose en madrugada.
Viejos Tiempos Restaurante, Clásico, cálido y profundamente romántico. Tiene esa nostalgia elegante de montaña que invita a bajar el ritmo y disfrutar sin mirar el reloj.
El Punto – Bahía Manzano, Descontracturado pero sofisticado. Perfecto para un almuerzo eterno con vista al lago, copa fría en mano y el pelo moviéndose apenas con el viento patagónico.
Del Campo Restaurante, Naturaleza, diseño y cocina de producto en perfecta armonía. Una experiencia íntima donde los sabores patagónicos aparecen reinterpretados de una manera sutilmente contemporánea.
Bahía del Bosque, Desayunos lentos, tardes silenciosas y una atmósfera que se siente casi escondida del mundo. Ideal para quienes entienden el verdadero lujo: calma.
La Tasca, Velas, vino, conversación y esa energía íntima que convierte cualquier cena en algo mucho más interesante. Sexy sin intentarlo.
Mirador Lake Cuisine, Vistas absurdamente lindas y una cocina pensada para acompañarlas. Hay algo muy especial en ver caer el sol sobre el lago mientras llega el próximo plato.
El Muelle Bistró, Elegancia tranquila frente al agua. Perfecto para cenas largas donde todo sucede lento: las copas, las miradas y la noche.
Tinto Bistró, Icónico.Sensual.Irresistiblemente Angostura. Tinto tiene esa mezcla exacta entre sofisticación relajada y cocina memorable que hace que todo el mundo quiera volver. Probablemente uno de esos lugares donde terminen diciendo: “ok… esta fue la mejor noche del viaje”.
Akol Resto, Moderno, cálido y con una identidad muy marcada. Cocina con carácter, cocktails impecables y una energía más cosmopolita en medio de la Patagonia.
Y después está Delfina, dentro de La Escondida. Ahy Delfina.. Ahy Delfina.....Un lugar que parece suspendido entre el lago y el bosque, donde todo sucede en voz baja y con una belleza casi cinematográfica. Si finalmente abre sus puertas para la temporada, ya les adelantamos algo: reserven antes. Hay lugares que no permanecen secretos demasiado tiempo.
En pleno pulso de la Patagonia, El Mercado Paseo Encantado se alza como ese punto de encuentro magnético y único, diseñado con la sola premisa de hacerte vivir experiencias que no se olvidan fácil. Imaginatelo: arquitectura alpina con onda, el susurro del bosque rodeándolo todo y esa vibración perfecta que te invita a dejarte llevar.
Acá la rutina se pausa. Te espera un despliegue de locales gastronómicos y pubs con propuestas dispuestas a seducir a todos los gustos. Desde fuegos rústicos hasta tragos de autor, es el spot ideal para abrir una buena charla, reír con amigos y contemplar cómo cae el sol cordillerano.
Hay pastas… y después está Nicoletto Restaurant De Pastas Caseras. De esas que uno prueba y automáticamente considera mudarse a Villa La Angostura. Todo artesanal, hecho con recetas italianas, productos patagónicos y muchísimo amor por los carbohidratos.
Raviolones, sorrentinos, cintas negras, malfatis, lasagnas… honestamente no estamos preparados emocionalmente para hablar de ese nivel de pasta fresca.
Ideal para una noche de:“pedimos una entrada para compartir”y terminar solicitando tres platos, postre y una siestita. Si son team pasta, este lugar entra directamente en categoría:“no pueden irse sin conocerlo”.
Ahora el TIP! La parada obligada: Llegás, respirás el aire puro y buscás el icónico cartel de Villa La Angostura. Sí, el ritual es sagrado: foto, foto y más foto. Poné tu mejor sonrisa de vacaciones, capturá el momento y guardá el recuerdo de que estás en el paraíso.
El broche de oro: Con la galeria del celu al 90%, el cuerpo te va a pedir un mimo. Caminá directo hacia el food truck de El Banquete Catering... ¡Dios, qué delicias! Es una tentación al paso donde cada bocado está pensado para enamorarte. Una propuesta descontracturada pero con un nivel que te vuela la cabeza. Lo ideal es levantar todo lo que puedas de ese food truck, sin canasta ni nada.. abris la campera, la tiras en la playa y te armaste el picnic de tu vida.
Y si tenés ganas de estirarte un poquito más allá de los límites de Villa La Angostura —en un guiño cómplice a la camaradería que nos une con nuestro querido pueblo vecino de San Martín de los Andes—, el destino inevitable es la Casa de Té Arrayán. Se trata, sin dudas, de uno de los rincones más idílicos y encantadores para entregarse a una pausa dulce en medio de la montaña. Imaginate esto: un buen té caliente humeando en la taza, tortas de autor que son una locura absoluta y ventanales infinitos que actúan como auténticos cuadros vivos de la Patagonia salvaje. Un placer para todos los sentidos.
Ahora… hablemos de desayunos serios o de meriendas o de “entré por un café y terminé emocionalmente involucrado con un croissant”. La verdad que villa no tienen muchos cafecitos, pero con este solo nos alcanza para cultivar la culpa: York Bakery
Este lugar es peligrosísimo.Porque uno cree que va “cinco minutos” y termina pasando dos horas mirando gente, tomando café de especialidad y cuestionándose por qué en su ciudad no existen medialunas así. Masa madre, hojaldres artesanales, rolls de canela absurdamente ricos, croissants de pistacho, pain au chocolat… todo hecho con un nivel de obsesión que sinceramente respetamos muchísimo.
Ideal para: desayunar lento hacer pausa de café post caminata merendar como si estuvieran en Copenhague pero con vista patagónica y sacar esas fotos de “casual” que claramente no fueron casuales. Además, el lugar tiene esa estética hermosa entre bakery europea y refugio patagónico que automáticamente hace que todo el mundo diga:“ok… necesito volver mañana.” Y honestamente… sí. Van a volver.
Un dato.. quizas algunos te figuren cerrados temporalmente pero muchos de ellos cierran en otoño/invierno y comienzan a reabrir a partir de la primavera.
Porque en Villa La Angostura uno no solamente viene a la wedding de Agus Y Fede.... también vienen a comer increíble, brindar más de la cuenta… y enamorarse un poquito más de la vida.
Birritas, capitulo aparte.
que rico, creo que a todos nos dio hambre.....!
Bianca W. ♥️



si si, nos los iba a dejar tan sueltos de informacion... aca tienen el mapa con todo lo que los lugares ensoñados que les comente en el blog: https://www.google.com/maps/d/edit?mid=1HEuMXwDYmJbeQxeWx04r6x_STkBFg8Q&usp=sharing