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Rubias, Coloradas, Morochas… nos gustan todas

Actualizado: 20 may

Ay Ay .. las chicas ya estaban todas enojadas! Cervecitas, chicas.... cervecitas!


El verano en la Patagonia tiene un magnetismo que roza lo prohibido. Los días se estiran con una lentitud, el aire puro de la cordillera eriza la piel y ese sol dorado se niega a esconderse, dejándonos en una penumbra cómplice donde todo puede pasar.


Cuando el calorcito de la tarde empieza a ceder, el cuerpo pide entregarse a un placer inevitable: el de una buena cerveza artesanal.


Doradas e insolentes, rojas ardientes con un carácter que atrapa, o negras, oscuras y densas como una medianoche de confesiones... En esta ruta no pienso elegir. No hace falta. Nos gustan absolutamente todas, y te voy a contar por qué.


Nuestra primera parada exige un poco de misterio. Nos alejamos del centro, dejándonos perder por el camino hasta que el follaje nos abraza por completo. Ahí, oculta en medio de la naturaleza más íntima, aparece Australis. Es un refugio idílico para perder la compostura con amigos mientras te dejás tentar por sus cervezas experimentales, pócimas donde los frutos patagónicos aportan un dulzor salvaje y exótico. Para romper el hielo, nada como acariciar el paladar con unos pretzels tibios y rellenos de trucha ahumada. Es el juego perfecto entre lo salado y lo salvaje.


Siguiendo el rastro de la madera y el aroma a resina, nos topamos con Epulafquen, un rincón envuelto en un entorno rústico que se siente como un abrazo clandestino. Su propuesta es pura seducción de cuerpo entero: podés elegir entre una Scottish Ale de tintes acaramelados, una Porter profunda o una American Pale Ale que te despierta los sentidos de un solo sorbo. Acá el tiempo se detiene entre pizzas de masa madre de bordes perfectos y quesos artesanales que se derriten lentamente, mientras los fogones exteriores empiezan a encenderse para combatir el frío que nos invita a acercarnos un poco más.


Si lo que buscás es un coqueteo más fresco y relajado, tenés que dejarte llevar hasta Puerto Manzano. Allí te espera Nanuko, un espacio diseñado para disfrutar sin prisa y con la piel al descubierto bajo las mesas al aire libre. La noche se musicaliza a la perfección mientras alternás entre una Session IPA ultra refrescante y una Amber Ale que acaricia la garganta. El maridaje es puro disfrute informal: sándwiches gourmet de autor y unos nachos crujientes con guacamole fresco, ideales para comer con las manos y compartir miradas de reojo.


A pasos del centro, refugiada en el Mercado de Villa La Angostura, vas a encontrar un clásico irresistible que sabe exactamente cómo llamar tu atención: Blest. La tentación empieza por los ojos cuando miras esas canillas, las cómplices perfectas para una velada larga. Podés entregarte a la ligereza de su Golden Ale, al perfume intenso de su IPA o al carácter maduro de una Bock. La mesa se viste de fiesta con una tabla de ahumados de la zona y empanadas patagónicas tan jugosas que se vuelven un vicio. ojo! que el ambiente se puede picar lindo... gente no me refiero a comida.

Un secreto de alcoba (o de local): Haceme caso y dejate llevar. Pedí su IPA bien fría y combinala con la tabla de ahumados. La amargura intensa chocando contra las notas ahumadas crea una tensión en la boca que es, simplemente, una experiencia de otra dimensión.

Para cuando la noche ya se puso seria y el juego de miradas exige un entorno más cálido, nos mudamos al centro del pueblo para entrar a Finnegan. Este pub irlandés es un refugio de luces tenues y madera donde el ambiente se siente vibrante y espeso. Sus canillas esconden pasiones oscuras como la Stout, la sensualidad de una Red Ale o la dulzura embriagadora de la Honey. Es el lugar perfecto para enterrar las culpas, disfrutar de unas hamburguesas caseras monumentales con papas rústicas y dejar que la charla madure hasta convertirse en algo más.


Y si estás de paso, recorriendo la mítica Av. Arrayanes en pleno centro, no podés ignorar el llamado de Ruta 40. Su atmósfera es familiar y distendida, un oasis ideal para hacer una pausa necesaria antes de seguir explorando el paraíso. Con una Pale Ale impecablemente equilibrada o una Weissbier de trigo en la mano, podés relajarte mientras disfrutas de unos lomitos premium o unos sándwiches de ciervo que son un manjar. Es el broche de oro para una jornada perfecta.


Ultimos tips (se nota mal que me pierde la cerveza....)

¿Cuál es la mejor cervecería en Villa La Angostura?

La elección depende de tus gustos. Blest es la más clásica, Finnegan ofrece un ambiente de pub irlandés y Bardo destaca por su música en vivo.


¿Qué variedades de cerveza son típicas en la Patagonia?

IPA, Stout, Amber Ale y cervezas con frutos patagónicos como el calafate son algunas de las más populares.


¿Cuáles son las cervecerías con mejor ambiente nocturno?

Australis y Nanuko son ideales para quienes buscan una experiencia con música y buenos tragos.


Ya me los imagino en un Rally junto a Agus y Fede recorriendo todas las birrerias? Apa eh! ojo! Me sumo! todo dependerá de sus likes en este posteo y comentarios hermosos :)


Nada que ver con cervezas, pero ya con bastante encima cierrenla bien y vayan a El Coliseo, musica en vivo y VIDA! VIDA! siempre encontrás aquí.


Salud por los encuentros que se alargan, las copas que se vacían y los deseos que se cumplen bajo el cielo del sur.


Chin chin!

Bianca W. ♥️

 
 
 

1 comentario


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