vestite para matar
- por Bianca Wells

- 22 may
- 3 min de lectura
Queridos míos, hablemos de lo verdaderamente importante: el dress code. Agus y Fede han decretado formalidad absoluta para damas y caballeros, pero como el diablo está en los detalles —y yo suelo estar en los detalles—, vamos a ajustar algunas tuercas para que nadie desentone en la foto. Al fin y al cabo, la premisa es una sola: brillar junto a los novios, no a costa de ellos.
Para las damas: El mito del champagne Ni se les ocurra dejar esto para el último minuto. Y por favor, entremos en razón con la paleta cromática: los blancos dudosos, los manteca y esos derivados sospechosos quedan terminantemente prohibidos. Ya las conozco: "A mí la modista me dijo que es un color champagne de Reims...", y resulta que el vestido es más blanco que la nieve. No arriesguen. Ah, y un detalle vital: el azul queda reservado exclusivamente para las damas de honor. Busquen por otro lado, que el arcoíris es generoso.
Para los caballeros: Elegancia pura, no de frontera Muchachos, nada de hacerse los temáticos. Queremos verlos lucir y representar el mejor estilo argentino formal. La consigna es clara: traje o ambo de un mismo tono, y si es oscuro, muchísimo mejor. No estamos en un viñedo en Mendoza ni en un rancho en Texas, así que hagan el favor de dejar los sombreros guardados en el placard o, mejor aún, abandonados en el carrito de compras de la web.
Ahora, un baño de realidad: si no hay un traje colgado en casa o les da pánico comprarse uno solo para esta ocasión, no se me ahoguen en un vaso de agua. Si están de paso por Buenos Aires, la solución es facilísima: pueden alquilar trajes divinos, zapatos impecables y corbatas espectaculares sin necesidad de hipotecar nada. Cero excusas, queridos. Más adelante, los planners les van a estar tirando una lista con los mejores tips de lugares para resolver esto en un abrir y cerrar de ojos.
Eso sí, una sola excepción cinematográfica que es más bien un mandato: como bien aconsejaba Robert De Niro en El pasante de moda, todo hombre que se jacte de serlo debe llevar un pañuelo de bolsillo para las chicas. La caballerosidad nunca pasa de moda.
El escenario, los murmullos y el accesorio de la noche Hablemos del gran momento. La capilla es un sueño total, digna de postal de Villa. Pero seamos realistas: como el espacio es súper reducido, no todos podremos estar adentro durante la ceremonia. La magia real para la gran mayoría sucederá desde el gran portón, donde podremos ver perfectamente a estos novios diciendo que "sí". Ay, ay, ay... ya los puedo ver. Romántico es poco.
Pero atención acá, que este es el verdadero motivo de alerta: aunque sea veranito, la espera al aire libre se va a hacer sentir y la noche refresca. Los novios ya tienen todo pensado para cuidarnos, pero colaboren con la causa. Chicas, chicos, no se me inhiban: nunca vienen mal esos pañuelos gigantes, pashminas o bufandones espectaculares. En todas sus formas y opciones, están más que habilitados para lookearse, abrigarse con onda y no congelarse mientras somos testigos de ese gran momento.
Catarsis cinéfila Por último, un momento de catarsis colectiva: ¿alguien más fue a ver El diablo viste a la moda 2? Qué decirles... no salí precisamente feliz del cine. ¿Ustedes? Un fiasco que la mismísima Miranda Priestly habría mandado a triturar.
En fin, preparen las perchas, activen la producción y que este asunto no los agarre a último momento.
Las y Los voy a estar mirando como en la foto que elegí para este post (soy las dos juntas, no en belleza claramente)... y obvio dando opiniones gestuales in situ.
Ansiosa de poder verlos divine a todos!
Bs Bs!
Bianca W. ♥️



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